Carta a los Fieles
Permitan que empiece esta primera carta agradeciéndoles sus abundantes oraciones por nuestro CapÃtulo General. Durante su transcurso, en una atmósfera serena y al mismo tiempo intensa, hemos sentido muy bien el apoyo espiritual que ustedes nos daban.
Quisiera presentarles aquà algunos de los resultados de sus oraciones y del CapÃtulo.
En primer lugar, las elecciones. El CapÃtulo ha decidido confirmarme, otra vez y a pesar de la larga duración del cargo, un nuevo mandato como Superior General. Me atrevo a pedirles más abundantes oraciones aún para que, con esta preciosa ayuda, me pueda dedicar lo mejor que se pueda a cumplir con esta función, a la vez pesada y maravillosa.
El CapÃtulo ha elegido también a los dos asistentes.
El Padre Niklaus Pflüger, del que son también sacerdotes entre nosotros dos hermanos y dos sobrinos suyos, y otro más es hermano religioso, ¡sin contar a sus dos hermanas religiosas! es un suizo, que ya ha desempeñado las funciones de Superior de Distrito (de Suiza, primero, y luego de Alemania) y de Superior de Seminario (en Zaitzkofen). Por eso tiene una buena experiencia, tanto en la formación sacerdotal como en la dirección de dos Distritos.
El Padre Alain Nély, que ha sido primero profesor en la escuela de San José des Carmes, luego prior de Marsella y, por último, Superior del Distrito de Italia, posee también un sólido conocimiento de la juventud y de los sacerdotes, e igualmente en la dirección de un Distrito.
Ambos asistentes residirán en Menzingen (Suiza), en donde está nuestra Casa General desde 1993. Serán valiosos colaboradores para el buen desarrollo de la Fraternidad y tendrán oportunidad de viajar a través del mundo para lograr un contacto aún mejor entre la Casa General y los miembros de la Fraternidad y los fieles.
El CapÃtulo no se reduce sólo a las elecciones. Ha supuesto también la oportunidad de hacer un balance de nuestra situación, considerar los puntos débiles que exigen mejoras y dar directivas para que nuestros sacerdotes puedan vivir mejor cada vez según nuestros estatutos y asà darles a ustedes de modo más eficaz la gracia y los dones del Cielo. Evidentemente, también hemos considerado nuestras relaciones con Roma. Procurando la mayor claridad y evitar toda falsa esperanza o ilusión, el CapÃtulo ha decidido unánimemente hacer la declaración que ponemos en anexo.
En esta misma dirección, me encarga que les transmita un proyecto ambicioso.
La Fraternidad tiene intención de presentar al Sumo PontÃfice un ramillete espiritual de un millón de rosarios para el final del mes de octubre, mes del Rosario.
Hay que rezar los Rosarios por las siguientes intenciones:
1. Para que el Cielo le conceda al Papa Benedicto XVI la fuerza necesaria para liberar completamente la Misa de siempre, llamada de San PÃo V.
2. Por el restablecimiento de la Realeza social de Nuestro Señor Jesucristo.
3. Por el triunfo del Corazón Inmaculado de MarÃa.
Los estamos llamando, pues, a una auténtica Cruzada del Rosario. Esta es la oración que tantas veces nos ha recomendado y nos ha presentado como el gran medio de apoyo, protección y salvación para los cristianos de hoy en este tiempo de crisis. Desde hace siglos y desde que se manifiesta cada vez con más fuerza el antagonismo entre el mundo y la Iglesia, esta oración aparece como el arma que nos da el Cielo para defendernos, santificarnos y vencer.
Les recomendamos encarecidamente que empiecen cuanto antes a poner rosas espirituales en nuestro ramillete. Los sacerdotes les darán dentro de poco las indicaciones requeridas para recoger este tesoro.
Con esta cantidad evidentemente simbólica queremos también manifestar tanto a las autoridades romanas como al Cielo nuestra voluntad y determinación “de pagar el precio que sea necesarioâ€.
Confiando en que nuestra buena Madre del Cielo oiga la oración asidua de sus hijos, y que no puede quedarse indiferente ante la aspereza de los tiempos que corren ni ante la miseria espiritual que nos rodea, y que tarde o temprano oirá esta plegaria que responde a su llamamiento, hemos confiado todas las decisiones del CapÃtulo a la bondad materna del Corazón Inmaculado de MarÃa y a la protección del Sagrado Corazón de Jesús, para que las bendiga y las haga eficaces para la mayor gloria de Dios y la salvación de todos nosotros.
Nos cum prole pia benedicat Virgo Maria.
Superior General